El lunes inmediato posterior a las elecciones P.A.S.O., al producirse la devaluación con suba de precios en las mercaderías, incluidos los alimentos, el efecto pasó directamente a las góndolas de los supermercados y de allí al desconcierto de los consumidores.

Limitaciones en la compra, faltantes, remarcaciones y problemas con proveedores, fueron los primeros síntomas que aparecieron como preludio de una semana (o semanas) con sensaciones de alarma y angustia.

Como ya se reflejó en este portal de noticias, el sector de la Economía Solidaria no es ajeno a los contextos y también sufre los efectos de cualquier crisis. Aunque el sector no ejerce una posición dominante, tiene sus propias herramientas para oponerse a los factores externos negativos.

En los últimos tiempos, el supermercadismo es un servicio en pleno desarrollo y expansión en mutuales del interior provincial, prestación que permitió entre otras cosas positivas, la ampliación de la masa de asociados, la generación de nuevos puestos de trabajo, y la posibilidad de vender alimentos y artículos de consumo a precios menores que los del mercado.

Francisco Paco Ramos, gestor en la incorporación de este servicio al sector mutual, trazó un panorama que no escapa a la coyuntura, pero también rescata el hecho que, al tener exenciones impositivas de pleno derecho, los supermercados mutuales pueden sostenerse con valores que, aún con aumentos, siguen siendo eficazmente competitivos y por debajo de los índices de precios al consumidor.

“En estos días hemos tenido dificultades, los proveedores nos entregaban mercadería con incrementos de entre un 5 y un 20% desde la mañana del mismo lunes 12 de agosto. Pero no tenemos problemas en la entrega de productos, porque nosotros hemos regulado la compra a lo indispensable; limitamos la compra a lo esencial y lo que creemos que la gente está comprando hoy. Sí suspendimos la compra de productos de mayor valor y estamos trabajando con los alimentos de la canasta básica y siempre mantenemos un stock como para dos semanas.

“Ahora, lógicamente, sentimos la contracción en el consumo al igual que el resto de la actividad comercial. En los últimos meses ha habido una retracción muy significativa, en un promedio de entre un 15 y un 20% en cantidad de productos. Y hay una caída muy fuerte en productos de primera marca desde principios de este año,  con un avance significativo en segundas y terceras marcas. Las primeras marcas están prácticamente anuladas como venta. Para nosotros, al ser productos de menor valor, hace que reduzcan nuestros ingresos. Podremos mantener la cantidad de unidades vendidas, pero la recaudación es menor”.

En la provincia de Córdoba, entre supermercados y distribuidoras hay al menos ocho unidades de venta en manos de mutuales, que quedaron integradas al resto de los servicios que brindan las entidades. Hoy esta prestación genera más de cien nuevos puestos de trabajo, la mayoría de ellos como empleos directos, a los que hay que sumar los indirectos como los vinculados al transporte, mantenimiento o limpieza.

Respecto a la anulación temporaria del IVA en trece artículos de consumo básico, Paco Ramos aclara: “No estamos afectados por la eliminación del IVA porque estamos exentos como institución que comprende a todos los servicios. En un análisis técnico sobre esa medida, creo que no beneficia a nadie, porque la mayoría de los negocios son monotributistas, a excepción de las grandes cadenas. Nosotros somos competitivos desde antes de estas medidas, porque al no tributar, trasladamos ese beneficio al consumidor”.

Sobre la situación en Ayuda Económica.

El consultor también quiso referirse al manejo que están teniendo las mutuales frente a posibles problemas generados en el servicio de Ayuda Económica. También en este caso, deja en claro las diferencias entre una prestación mutual con la de un crédito de entidad bancaria o financiera:

“Las mutuales de ayuda económica también están en una semana de incertidumbre, pero con muchas interconsultas. En este sentido hay que recalcar la flexibilidad del sistema y su condición de base solidaria. De momento estamos compartiendo información y alternativas que van surgiendo. Hay que estar muy alertas para actuar de manera rápida, porque si no, las pérdidas pueden ser importantes.

«Aunque con cautela, no se desatienden las necesidades de los socios y a la vez tomando recaudos sobre el patrimonio de la institución. Hemos observado que la tendencia es subir rápidamente las tasas, pero tampoco es bueno eso. Hay que mantener la serenidad y esperar para ver si es necesario ajustar o no. No podemos trasladar a los asociados costos innecesarios. Si ya hay gente que está complicada en su actividad, la mutual no puede agregarle más problemas.

“Es cierto que hay morosidad; pero la ventaja es que en una mutual sabemos con quién estamos hablando y sabemos acompañar. Los mutualistas siempre tienen el tiempo necesario para sentarse con el socio y ayudarlo a buscar alternativas. No hay una posición fría y distante que sólo pretende cobrar; por el contrario hay una mesa de diálogo desde donde permanentemente se atiende al socio y buscamos alternativas en conjunto para que se pueda salir de esa situación”.

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