El presidente de la Federación Argentina de Mutuales de Salud (FAMSA), Juan Pivetta, se mostró satisfecho sobre el Congreso de la Alianza Internacional de la Mutualidad (AIM), realizado en Buenos Aires la semana pasada.

El dirigente valoró la concreción de un evento de esta envergadura, eligiendo como sede a nuestro país, y con la presencia de representantes de la entidad mundial que nuclea a mutuales de Europa, América y del norte de África.

“Desde las exposiciones -aportó Pivetta-, quedó claro que el eje pasó por el tema de los medicamentos, en cuanto a su alto costo y a las dificultades para el acceso a los mismos. Quedó claro que esta es una problemática que tenemos en común las organizaciones del mundo”.

El titular de FAMSA, también analista de los sistemas de salud, sintetizó parte de los abordajes expuestos durante el evento ecuménico.  En este sentido, apuntó el trabajo que viene realizando FAMSA en esta materia: “Ya desde el año 2016 que veníamos advirtiendo este presente, y empezamos a llevar nuestra preocupación ante la Superintendencia de Servicios de Salud y ante el ministerio. Al año siguiente, ante el escenario del Congreso de la Confederación Argentina de Mutualidades, planteamos la cuestión de las patentes y la propiedad intelectual de medicamentos, preanunciando el impacto que esto iba a tener en la mayoría de nuestras organizaciones.

“A esto le sumamos los trabajos de investigación que veníamos abordando desde hace mucho tiempo con los profesionales médicos Mario Glanc y Sergio Del Prete, acompañados con una propuesta de financiamiento colaborativo. Y finalmente, la tarea actual de nuestra federación, concentrada en la reciente creación de una Unidad de Gestión del Alto Costo”.

Las tensiones en el sistema sanitario pueden incluso profundizarse aún más, a partir de los datos que miden la esperanza de vida y el crecimiento vegetativo, fenómeno poblacional que impactará en el futuro cercano tanto en Argentina como en el resto de mundo. Es decir, muy pronto la mayor masa de gastos sanitarios estará destinada a adultos y adultos mayores y durante más tiempo. Esto implicará nuevos desafíos y la urgencia por diseñar planes para trabajar sobre la salud y no sobre la enfermedad de las personas.

Frente al preocupante escenario actual y próximo, que la dirigencia mutualista expuso durante el Congreso Internacional, el titular de FAMSA propone estrategias urgentes para las entidades que prestan el servicio: “Los altos costos en las prestaciones, medicamentos y tratamientos, tiene más o menos impacto en las mutuales de acuerdo a su volumen de beneficiarios, pero es transversal a todas.

“Mi recomendación es que las entidades que brindan planes de cobertura parcial, por una cuestión de eficiencia sanitaria, tendrían que ir transformándose y aplicar planes que tengan una cobertura sobre el primer nivel de atención de la salud, basada en el modelo de la atención primaria. Mientras que las entidades medianas son las que están en enorme riesgo; en este caso, creo que deben generar mecanismos de gestión conjunta, mecanismos colaborativos para la compra de medicamentos y tratar de incorporar tecnología en forma conjunta. Es decir, ir a un fuerte proceso de articulación, complementación, y hasta fusiones en algunos casos puntuales. En este segmento las entidades tienen altísimo riesgo de no poder seguir brindando servicios asistenciales de salud”.