Durante la última Asamblea Anual de la Federación Argentina de Mutuales de Salud, quedó aprobada la creación de una Unidad de Gestión del alto Costo.
El nuevo espacio ya está en marcha dentro de la órbita de FAMSA, integrado por un equipo multidisciplinario, en el que intervienen profesionales de la salud, de cuestiones legales y contables.
Se trata de un cuerpo con funciones técnicas, cuya misión es recabar necesidades de las mutuales de base adheridas a la federación, por el costo de productos medicinales y tratamientos para enfermedades crónicas de alto costo. Luego, la Unidad evalúa y gestiona ante los laboratorios, la posibilidad de obtener valores menores a los presupuestados a las entidades de primer grado.
Para diligenciar las tratativas con los proveedores, el espacio técnico elaboró una canasta de moléculas, que son las bases para la producción de medicamentos.
El presidente de FAMSA, Juan Pivetta, viene poniendo sobre la superficie la problemática en distintos ámbitos del universo mutualista desde hace varios años. Por eso propuso una modificación en los objetivos del estatuto de la institución, para que se incorpore el servicio de gestión, por cuenta y orden de las mutuales de salud adheridas, y que necesiten la representación ante laboratorios y droguerías.
Para explicarlo, el dirigente lo abordó en estos términos: “Esta es una preocupación detectada desde hace muchos años, cuando debatíamos sobre medicamentos para enfermedades poco frecuentes y su incidencia sobre los costos de las entidades, sobre todo a partir del monopolio por parte de algunos laboratorios, y la aparición de nuevos medicamentos para patologías novedosas.
“Hoy tenemos un escenario en el que hay mutuales dentro de la órbita de FAMSA con una escala de pocos asociados, pero que igual están obligadas a cubrir esos medicamentos. Esto genera un impacto muy alto en los recursos de esas entidades”.
Del presupuesto total que tienen disponible las entidades de base para sostener el servicio, el ítem que se destina a medicamentos ha crecido sustancialmente en poco tiempo, con la implicancia que de eso deriva en las cuentas generales. Pivetta lo expone así: “Hasta no hace mucho, el gasto en medicamentos era de aproximadamente el 15%, y hoy está en el 40%. También hay que tener en cuenta que cada vez hay más enfermedades que se hacen crónicas, con tratamientos que también son de alto costo. Las perspectivas no son alentadoras, creemos que la problemática se va a agudizar y muchas entidades quedan en riesgo de sucumbir”.
Ante la situación, FAMSA decidió tomar parte, con la intención de colaborar con las entidades de base. Sobre el funcionamiento de la Unidad de Gestión, el titular de la federación explicó: “Este es un servicio puesto a disposición de las mutuales que necesiten nuestra intervención. Cada una designa un responsable técnico que informa sobre precios y plazos de pago, y, con esos datos, salimos a hablar con los proveedores para tratar de conseguir mejores condiciones. En caso de obtener resultados favorables, FAMSA no hace la compra, sino que gestiona por cuenta y orden de la mutual. De hecho, ya hicimos algunas experiencias, cuyos resultados derivaron en que las entidades tuvieron un 40% menos de costo. Con esta medida, esencialmente estamos ayudando a las mutuales más pequeñas, las que cuentan con menos asociados, y de esta forma contribuir a que puedan sostenerse”.




