La Mutual Sporting Club de la localidad del sudeste cordobés, dejó habilitada la última etapa de un emprendimiento productivo en el que intervienen personas con discapacidad.

Nuna es el establecimiento fabril desde donde se elaboran aromatizadores de ambiente y repelentes orgánicos, cuya manufactura está a cargo de un grupo de jóvenes egresados de la escuela especial que la mutual ofrece dentro del predio del club.

El proyecto comenzó a diseñarse desde el año pasado, contemplando las características de una unidad fabril, cumplimentando todos los requisitos legales, tanto en materia ambiental como laboral. Se requirió un profundo estudio sobre la viabilidad y factibilidad para llevar adelante la idea, que hoy ofrece productos de calidad y precios competitivos en el mercado. Por el momento, da trabajo a ocho personas con algún grado de discapacidad, de variada naturaleza; se encuentran registrados y percibiendo haberes de acuerdo a su condición, ajustándose a los programas oficiales vigentes.

No sólo se trata de dar trabajo a personas que por lo general están excluidas del mercado laboral, sino que la actividad que desarrollan se convirtió en un disparador social de integración que traspasa los muros de la planta de elaboración.

El relato de Martín Muñiz, gerente de la Mutual del Sporting, ante este portal de noticias, deja en claro las motivaciones y los efectos de Nuna:

“Nuestra escuela recibe una población que va desde el jardín de infantes hasta los 18 años. Lo mismo que sucede en cualquier escuela especial, se le da buena cobertura a todos quienes estén en edad escolar. Esta idea empezó cuando nos surgió la pregunta ‘después de la escuela, ¿qué?’. Y vimos que esos chicos no tienen muchas opciones, no tienen espacios de relación con sus pares para seguir viéndose, y muchas veces las familias no tienen los recursos para que sus hijos sigan en actividades. A partir de esto, buscamos asesoramiento en la Dirección de Discapacidad de la provincia y en la delegación Córdoba del Ministerio de Trabajo de la Nación.

“Desde el inicio consideramos al proyecto como una empresa, donde los chicos iban a ser trabajadores. Así que lo primero, fue contar con el acompañamiento de una profesional en microbiología, quien elaboró los manuales de procedimiento para la producción, de seguridad y los protocolos necesarios. A través de un programa específico de la cartera de trabajo, pudimos inscribirlos para que sean reconocidos como trabajadores, sin perder sus derechos naturales como personas con discapacidad.

“A partir que se incorporaron, además del trabajo, han logrado una comunidad entre pares; se juntan a comer, van a la confitería del club a tomar su cafecito, se reúnen en sus casas como amigos. O sea, este emprendimiento tomó una proyección notable en la calidad de vida de ellos. Se han empoderado, se pueden mostrar con orgullo ante la sociedad”.

En este momento son ocho los jóvenes que ocupa el establecimiento, aunque la intención es aumentar el cupo y así ampliar la capacidad de producción. El local se instaló provisoriamente en el edificio de la misma escuela especial, por razones que Martín Muñiz explica de esta forma:

“Lo decidimos así porque, al ser exalumnos, van a un lugar conocido, y, por otro lado, porque es un edificio que está preparado para esas personas. El desafío que nos viene para el año próximo es trasladarnos, porque seguramente esto crecerá y se va a necesitar un espacio propio, siempre dentro de la mutual”.

Los jóvenes trabajan dos veces a la semana en horario matutino. La producción actual alcanza un rango que va entre 150 y 200 unidades semanales. Mientras tanto, hay un stock de más de 1.500 productos almacenados, que se están comercializando de manera directa. Para eso, la mutual dispone de una tienda física dentro del predio deportivo, y habilitó un sitio web, donde se puede consultar el catálogo de artículos y fragancias: https://productosnuna.com.ar/