Escribe Alberto Chichilnitzky

Es un verdadero gusto para mí volver a tomar contacto con ustedes a partir de esta columna en donde, como siempre, lo que pretendemos es llevar una visión lo más objetiva posible de los temas de actualidad, poniendo especial énfasis en lo que hace al sector de las entidades de la economía social y solidaria, en particular a las mutuales de ayuda económica.

Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre el crecimiento del crédito en la Argentina y, ciertamente, los datos disponibles avalan esa afirmación. El BCRA ha publicado en junio de este año su Informe sobre los Proveedores no Financieros de Crédito (PNFC) con corte a enero de 2025 en donde las mutuales y cooperativas que otorgan asistencias crediticias están incluidas.

El registro del BCRA tiene en la actualidad 517 PNFC y en el siguiente cuadro podemos observar la composición de este grupo:

Tal como se puede apreciar, en el registro tenemos 125 entidades dependientes del INAES en sus diversos tipos de inscripción como otros PNFC y otros PNFC (sólo ofrecen créditos), los que ofrecen créditos y son emisores de tarjetas de crédito y compra (OPNFC y ETCNB) y los que sólo emiten tarjetas de crédito y compra (ETCNB).

Más allá de la identificación de cada tipo de PNFC, lo cierto es que en todos ellos se ha podido verificar un importante crecimiento del crédito en donde se visualiza que existe un grupo significativo de personas humanas que toma crédito tanto en las entidades financieras como en los PNFC.

Así las cosas, el saldo de financiamiento de los PNFC alcanzó los $ 8 billones en enero de 2025, aumentando 54% en términos reales respecto de julio de 2024 y 86% interanual, donde es importante resaltar que éste es el mayor valor desde junio de 2018. Este crecimiento estuvo focalizado en las Fintech que evolucionaron desde una participación del 16 % en julio de 2024 a un 21 % en enero de 2025 lo cual es su máximo histórico.

Este fuerte crecimiento se puede apreciar en los siguientes cuadros:

La tendencia ascendente es realmente impactante y no hace más que reflejar la magnitud de esta evolución dado que los préstamos personales han crecido un 93 % en términos reales (es decir descontando la inflación) entre julio de 2024 y enero de 2025. En el mismo lapso las tarjetas de crédito crecieron un 37 %.

Ahora bien, esto que en sí y por sí es una buena noticia para el sector está acompañada por otra noticia que no es buena: el incremento de la mora. En la práctica profesional hemos podido observar en diversos clientes de distintas provincias una tendencia similar: los asociados demandan crédito en forma continua y en muchos casos destinado fundamentalmente a sostener el consumo.

Para ponerle números a estas palabras vamos a recurrir al análisis de la evolución de la mora tanto en el sistema financiero como en los PNFC. El cuadro que reproducimos a continuación muestra la evolución del estado de situación de deudores de las entidades financieras bajo la órbita del BCRA al corte de agosto de 2025 donde podemos observar el siguiente panorama:

La mora en el sector privado total se situó en el 3,7 % (0,5 % más que en julio) en tanto que la deuda en situación irregular de las familias llegó al 6,6 % y el de las empresas al 1,4 %.

Ahora bien, en lo que hace al sector de los PNFC la mora total se ubicó en el 8,6 % en el mes de enero, creciendo un 0,5 % desde julio a esta fecha. Finalmente, el panorama se completa con la evolución de la cantidad de deudores en este sector que a comienzos de este año superaba los 9,9 millones de deudores lo cual representa un crecimiento del 20 % en relación a julio de 2024.

Como se puede ver conviven un crecimiento sostenido del crédito con el aumento de la mora en todos los sectores que ofrecen crédito. Y aquí es donde en el mutualismo enfrentamos una disyuntiva: a diferencia del sector privado nuestros clientes son asociados y, por la naturaleza mismo de la asociación mutual, estamos para ayudar a nuestros asociados. La pregunta que surge es ¿Hasta dónde? Y en este punto mi opinión personal es que debemos transitar esta etapa con mucha prudencia, digo esto porque está claro que no perseguimos un fin de lucro, pero sí que tenemos un mandato, el de conservar y aumentar el patrimonio de los asociados.

En este escenario creo que debemos acompañar al asociado, asistirlo tal vez en plazos más cortos y en montos que no sean los que el asociado pretende, combinando de esta manera el continuar apoyándolo con nuestra asistencia financiera, pero salvaguardando el patrimonio de los asociados.